viernes, 25 de julio de 2008

Bruce Springsteen and the E Street Band, Julio 2008


Poco podía yo creer que algún día vería a Bruce y la E Street Band tantas veces y tan de cerca en tan poco tiempo. Seguirles por España en esta gira 2008 ha sido una (bendita) locura. Para los bruceros que esten acostumbrados a hacerlo, esto debe haber sido simplemente la gira del 2008. Para los que no se identifican con las canciones, letras, gestos ... de Bruce, esto debe ser algo así como un lujazo en tiempos de crisis. Cierto es que las entradas para ver al "trobador del proletariado" (qué poco me gustan ciertos tópicos) no son baratas. Sea como sea, esta vez mi primo y yo nos tiramos a la carretera, supongo que con la misma ilusión que el día que Bruce saltó la valla de Graceland. La idea es disfrutar de algo que nos acompaña en nuestras vidas y que formando parte de ellas, es suficientemente importante como para comportarse como auténticos quinceañeros, a pesar de que doblemos esa edad.
Y así fue en Donostia, donde una vez dentro del hall del hotel María Cristina esperamos en balde a Bruce. Pasaron Max, Clarence, Nils, los hijos de Bruce, Jon Landau ... y nos tuvimos que conformar con divisar Bruce a lo lejos. Quizás si hubiese aceptado la invitación de Thomas, de la MTV, habríamos pasado un rato con Bruce, en el hotel, en el backstage ... o quizás, como apuntaba Fran de Sevilla, el rato lo hubiesemos pasado vete tu a saber cómo y con quién.
Al día siguiente, concierto en Anoeta. Pero visitar Donostia y no ir de pintxos y zuritos es un auténtico sacrilegio. Nosotros, aunque poco beatos, no quisimos enfadar a los dioses y visitamos tantos garitos como pudimos. Y bebimos tantos zuritos como pedimos y nos sirvieron, sin dejar gota. Y los pintxos, hay! Todo es empezar, y después, no parar. Con estas nos dieron la hora de abrir puertas y salimos del último garito con medio bocata de lacón y una caña corriendo a ver si pillábamos buen sitio. Debió ser que el resto del personal andaba también de pintxos, pues anduvimos cerca de primera fila. El concierto, espectacular. Bien por la cerveza, bien por las ganas de volver a sentir ese algo que me recorre cuando veo salir a la E Street Band al escenario y al final de todos, aparece Bruce con Clarence, cegados por el único foco sobre el escenario y listos para destrozarnos por 3h.
Al día siguiente, rumbo a Madrid. Jose vuelve a Reus y yo me hielo gracias a la Renfe. En la capital me acogen María y Álvaro. Disfruto del Museo del Prado y recorro las calles del centro. Jose llega justo para disfrutar de unas cañitas madrileñitas mientras decidimos la estrategía a seguir. Corremos como demonios hacia la entrada de la izquierda y una vez dentro, pararnos en la segunda tarima. Dicho y hecho. Primerita fila y a soñar con tener a Bruce más cerca que nunca. Dicho y hecho. Jungleland incluída.
Descanso hasta el sábado, en casita. Las entradas del Camp Nou son de lo pero, pero menos es nada. Laia y la Jelen nos acompañan. Encontrar asiento una aventura por la penosa organización (mucho Barça ... mucha KK) y nos toca un borracho de vecino. Bruce deja joyas como Candy's Room y yo ya tengo mi top 3 saciado: Jungleland, Candy's Room y Badlands. Bruce está a años luz de la comentada organización y en el segundo concierto, nos regala I'm goin' down, Murder Incorporated y Rosalita. Sí sí, Rosalita ... come out tonight! Esta vez fue mi hermano quién sucumbió gran Bruce y a la "...history making ... E STREET BAND!!!"
Sin duda, han sido unos días que nunca olvidaré.
"... me and Mary we met in high school, when she was just seventeen ..."

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